Operaciones Secretas -Experiencia Jugable-
Quien no sepa qué esperar de Black Ops debe saber que sigue las trazas del shooter bélico del que la saga es abanderado a rajatabla. La entrega que nos ocupa, eso sí, hace mayor hincapié todavía en los niveles en una fórmula muy rígida, basada en unos mapeados con un diseño muy estrecho y con muy pocas posibilidades que nos permitan salirnos de los márgenes. Infinity Ward pareció apostar por abrir más los niveles en Modern Warfare 2, especialmente en algunos repletos de posibilidades como los de los barrios residenciales, por ejemplo. Treyarch, sin embargo, ha regresado a los orígenes más estrictos de la saga, algo que no es necesariamente bueno ni malo, y que desde luego no desmerece ni un ápice la calidad final del producto; pero que como cambio sí merece ser mencionado.
Quien no sepa qué esperar de Black Ops debe saber que sigue las trazas del shooter bélico del que la saga es abanderado a rajatabla. La entrega que nos ocupa, eso sí, hace mayor hincapié todavía en los niveles en una fórmula muy rígida, basada en unos mapeados con un diseño muy estrecho y con muy pocas posibilidades que nos permitan salirnos de los márgenes. Infinity Ward pareció apostar por abrir más los niveles en Modern Warfare 2, especialmente en algunos repletos de posibilidades como los de los barrios residenciales, por ejemplo. Treyarch, sin embargo, ha regresado a los orígenes más estrictos de la saga, algo que no es necesariamente bueno ni malo, y que desde luego no desmerece ni un ápice la calidad final del producto; pero que como cambio sí merece ser mencionado.
Por lo demás el tratamiento cinematográfico que siempre ha caracterizado a la saga tiene más peso que nunca en Black Ops, como ya hemos comentado, aunque no sólo en el foco de la forma de contar la historia, sino también en los aspectos más puramente jugables. El séptimo Call of Duty es, sin lugar a dudas, el más cargado de momentos creados para impactar al espectador, y si bien no llega al nivel de situaciones memorables de Modern Warfare 2, lo cierto es que queda muy cerca con instantes impresionantes como el aterrizaje de los helicópteros en Vietnam, las persecuciones por los tejados o el nivel ambientado en la mina de Rusia -tremendamente parecido en lo artístico al Hellghan de Killzone 2-.
¿Cómo lo consigue? Con un sentido épico y megalomaníaco del combate, que tiene sus puntos álgidos en algunos capítulos de los que no hablaremos para no estropear la experiencia de descubrirlos a los lectores. El hacernos sentir como soldados inmersos en un combate, nunca realista pero sí de película, es la principal baza del juego y lo consigue a la perfección. En todo momento estaremos acompañados por otros hombres, y a menudo contaremos con unidades blindadas o aéreas a las que incluso podremos dar instrucciones para que nos ofrezcan apoyo de fuego pesado.
Hay, además, algunos puntos esporádicos en los que tomaremos el control directo de algunos vehículos. Son, casi todas ellas, bastante cerradas en cuanto a posibilidades y fuertemente encorsetadas por el escenario, pero tremendamente efectivas. Debemos recordar que no estamos ante un juego de simulación o un arcade de vehículos, sino ante un shooter bélico que cuenta con estas porciones para dar "algo de color" a los niveles, de modo que su presencia, aunque ligera, es tremendamente efectiva.
Y es que la acción de Black Ops es tan aparatosa como cabría esperar de un Call of Duty. Explosiones por todos los lados, muchas unidades en pantalla, grandes ofensivas a posiciones enemigas y también los siempre intensos bastiones a defender de oleadas y oleadas de soldados rivales. Todo ello aderezado, además, con una violencia tan salvaje que, en ocasiones, parecerá completamente desproporcionada. Ésta puede ser activada o desactivada al gusto del espectador para no herir a los más sensibles, e incluye mutilaciones, algunas de ellas tan exageradas que rozan lo cómico, así como algunas secuencias de lo más intimidatorio: De hecho un interrogatorio hacia la mitad de la campaña, y del que no daremos detalles, es de lo más desagradable que hemos visto en mucho tiempo; no sólo por lo que muestra, que es terrible, sino porque somos nosotros mismos los que infligimos ese daño de forma interactiva a la persona secuestrada, algo que siempre aumenta el impacto.
El arsenal del juego sigue la misma línea de la saga, aunque trae consigo algunas incorporaciones propias... algunas de ellas que rozan la fantasía.
El multijugador de Black Ops hay que dividirlo en dos facetas, la competitiva y la cooperativa. Si bien Treyarch ha decidido pasar por alto la genial adición de Special Ops que tan fuertemente contribuyó a hacer de Modern Warfare 2 algo genuino, y que ha sido imitado a posteriori por muchos títulos como por ejemplo Splinter Cell: Conviction, el estudio californiano sí ha optado por devolver sus zombies a la saga. Es algo así como si cada una de las dos modalidades -Zombies y Special Ops- se hubiera convertido en la seña de identidad del estudio que la inventó, y si Infinity Ward no quiere saber nada de muertos vivientes en sus juegos, Treyarch tampoco tiene intención de utilizar las Operaciones Especiales que éstos introdujeron.
Así pues, por lo que respecta a los zombies, volvemos a estar ante uno de los puntales del entretenimiento más ligero y liviano del título. Si la campaña es solemnidad, espectacularidad cinematográfica y realismo en su planteamiento narrativo, los zombies vuelven a ser un descacharrante y delicioso entretenimiento, que nos permitirá acabar con oleadas de muertos vivientes en mapas cerrados con la ayuda de otros tres jugadores a través de internet -sólo dos en pantalla dividida- o en solitario. Sus responsables construyen con habilidad otro sistema económico y de incentivos que nos premia por cada zombie que abatimos y por cada barricada que reconstruimos con dinero, y lo utilizamos para desbloquear armas, municiones y accesos a otras zonas del mapeado.
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