En lo tocante a los puntos más puramente tecnológicos hay que destacar que el título, en consolas, se mueve con enorme fluidez. Apenas hemos detectado un par de caídas en la tasa de imágenes por segundo notorias en toda la campaña, y las dos relacionadas con tiempos de carga muy puntuales. En lo que se refiere a las físicas los escenarios son muy rígidos en cuanto a su interacción, son bastante limitados y como es costumbre en la saga no se generan en tiempo real; aún así en ambos casos llevan a cabo su cometido con efectividad.
Lo que sí es importante matizar en el sentido técnico es el severo recorte de calidad visual que experimenta el título en su faceta on-line con respecto a su apartado de juego en solitario. Aquí se notan menos los avances de los dos años de desarrollo con los que el título ha contado a sus espaldas y tampoco es muy notoria la diferencia de 12 meses de trabajo extra que ha experimentado con respecto al Call of Duty de Infinity Ward. Los dientes de sierra son más acusados, la calidad de la iluminación no tan sofisticada y los modelados de personajes y escenarios algo más toscos.
El audio, por último, es un apartado igual de consistente y rotundo que el resto. En la firme tradición de la saga cuenta con unos efectos de sonido para armas y explosiones apabullantes, que contribuyen a crear una atmósfera sonora perfecta para un título bélico. Únicamente cabe matizar que en determinadas configuraciones de audio las mezclas entre voces, efectos y música son algo caprichosas. El score musical es por lo demás muy bueno, y el doblaje a nuestro idioma efectivo, aunque lógicamente a años luz del que en versión original tiene a intérpretes como Ed Harris o un Gary Oldman que repite en el papel de Reznov.
Corazones de Hierro -Conclusiones-
Call of Duty: Black Ops demuestra el poderoso estado de forma en el que se encuentra la franquicia de Activision, que mantiene su calidad impasible por completo a las polémicas que tradicionalmente rodean a las políticas de precios y de distribución digital de contenidos extra, que adopta al gigante norteamericano desde Modern Warfare 2.
Call of Duty: Black Ops demuestra el poderoso estado de forma en el que se encuentra la franquicia de Activision, que mantiene su calidad impasible por completo a las polémicas que tradicionalmente rodean a las políticas de precios y de distribución digital de contenidos extra, que adopta al gigante norteamericano desde Modern Warfare 2.
De hecho, y al hilo de haberlo mencionado, comparándolo con su predecesor de Infinity Ward el de Treyarch es un juego algo inferior. Las diferencias son ligeras, pero quizá algo de la intensidad del anterior título pueda echarse en falta en el que nos ocupa, que tiene algunos moderados altibajos durante puntos muy esporádicos de la campaña. Además también se echa en falta el componente innovador de Modern Warfare 2 a la hora de introducir elementos novedosos como el genial Special Ops, por poner un ejemplo, que demostró una valentía importante en un estudio al que sorprendentemente se tilda entre ciertos círculos de conformista y acomodaticio.
Black Ops devuelve los zombies, pero hace más bien poco por resultar genuino, su tratamiento avanzado de la narrativa es el único elemento que brilla en este apartado, y el que le permite alcanzar el aprobado.
Por lo demás el título es francamente brillante en todos los sentidos. Su campaña individual rebosa variedad por todos los costados, y el ambientar cada nivel en un contexto totalmente diferente hace que el modo historia se componga de un buen número de universos completamente independientes que le otorgan gran empaque a la experiencia.
El multijugador, por otra parte, vuelve a uno de los grandes titulares de la experiencia, y el que ayuda principalmente a luchar contra la siempre breve experiencia que ofrece la campaña individual. Al on-line de Black Ops quizá le falte un pequeño empujón en diversión, emoción y ritmo para estar a la altura del de Modern Warfare 2, pero sigue siendo igualmente una experiencia de juego competitivo sobresaliente y formidable.
Un videojuego, en definitiva, que resulta poco menos que imprescindible para cualquier aficionado a los shooters, y que es también uno de los mejores juegos de acción en primera persona que por el momento nos ha regalado este fecundo 2010. Además el lanzamiento, a título puramente corporativo, demuestra que con confianza a sus espaldas y un buen tiempo de desarrollo, Treyarch es capaz de labrar grandes videojuegos. Proyectos que confirman que discretísimos títulos como Quantum of Solace o Spiderman: El Reino de las Sombras son sólo pequeños borrones en un expediente que, tras este Black Ops, es más prometedor que nunca.
Valoración de Call of Duty: Black Ops
Call of Duty: Black Ops es una de las mejores entregas de la serie Call of Duty, y desaconseja por completo una supuesta teoría de agotamiento de la franquicia. La IP más fuerte de la nueva generación vuelve a brillar con un título de calidad e intensidad formidables, con un gran equilibrio en todos sus apartados y con las habituales cotas de cinematográfica espectacularidad como principal reclamo. Treyarch da un puñetazo encima de la mesa ofreciendo un gran multijugador y una brillante campaña para consolidar una compra altamente recomendable.
9 ,1 Supremo |
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario